BIARRITZ.- Ir a Biarritz es hacer una inmersión a la esencia de Francia, disfrutar de las románticas formaciones rocosas del mar Cantábrico mientras caminas a la sombra del “Hôtel du Palais”, un palacio de verano edificado por Napoleón III para su esposa, la emperatriz Eugenia de Montijo, en la segunda mitad del Siglo XIX.
Esta comuna del suroeste de Francia, también conocida como Miarritze en Euskera, debido a que forma parte del territorio vascofrancés, cuenta con un faro en el cabo “Saint-Martin”, donde es recomendable sentarse a comer un “baguette” mientras sientes la brisa marina en el rostro.
Las impresionantes vistas de los miradores hacia las rocas golpeadas por el mar, entre las que destaca “Le Rocher de la Vierge”, a donde se puede acceder mediante una pasarela metálica construida por Gustave Eiffel (el de la famosa torre de Paris), es una invitación a tomarse una inolvidable postal.
Biarritz se ha convertido también en un destino infaltable para los surfistas, que año con año llegan a los torneos internacionales que se realizan en la ciudad, dando al ambiente un aire de aventura extrema.
Vale la pena recorrer las calles para disfrutar de los típicos chalets, así como de las iglesias -tanto las católicas como una ortodoxa construida para una aristócrata comunidad rusa-, cuyas cúpulas resaltan del resto de las construcciones por su majestuosidad.
En el recorrido por el malecón de la “Villa Eugenia”, nombrada así por ser el destino preferido de la emperatriz, podrá encontrarse una pequeña “ventana al mar” a donde puede subir a tomarse una foto irrepetible.
En el centro de la ciudad puede dar un recorrido en un “petit train” que le permitirá conocer las partes más importantes, así como admirar las distintas vistas hacia el Cantábrico, sin necesidad de caminar por varias horas.
Casi al finalizar el malecón encontrará el Museo de la Mar, que cuenta con la impresionante cantidad de 24 acuarios, en donde hay toda clase de peces, así como su atractivo principal, los tiburones y las ballenas.
Cabe hacer mención que fue la caza de ballenas la que dio vida a esta comuna francesa, aunque fue hasta que Napoleón III y la emperatriz Eugenia decidieron hacer su palacio de verano, cuando Biarritz se hizo conocida internacionalmente, atrayendo a personajes como la Reina Isabel II de España, el Rey de Wurtenberg, Leopoldo II de Bélgica y los soberanos de Portugal.
martes, 28 de septiembre de 2010
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