Miercoles 05 de Enero , 01:02
Los pueblos latinoamericanos están unidos por su historia, por su lengua y por su cálido carácter, pero también están unidos por la desigualdad social, los conflictos armados y los gobiernos corruptos. Los recientes casos de secuestros de centroamericanos y sudamericanos en México son parte de esa realidad que va aderezada con la impunidad.
En el afán de conocer por qué los migrantes siguen llegando a nuestro país, pese al riesgo de perder la vida a manos del crimen organizado como ocurrió en Tamaulipas con los 72 indocumentados, hablé por teléfono con una amiga y periodista salvadoreña.
A Georgina Vanegas, coordinadora de Economía del diario El Mundo en San Salvador, la conocí en Madrid, España, junto con otros 17 comunicólogos que pertenecemos al Programa Balboa para Jóvenes Periodistas Iberoamericanos, cuyos becados y ex becados tenemos como objetivo hermanar a nuestros países.
Al preguntarle por qué los salvadoreños se arriesgan a perder la vida o a ser secuestrados por los criminales, la respuesta fue simple: “Como ha sido históricamente, buscan un lugar mejor”. Me cuenta que el problema de la delincuencia en El Salvador es insoportable, es un país donde cada vez más resulta inviable vivir.
México también es violento, me dijo, pero los salvadoreños que logran establecerse legalmente, como sucedió con una amiga de ella que llegó a Guadalajara y ahora cuenta con un trabajo, no regresan a Centroamérica, pese a los malos ratos como caer enfermos sin familiares o pasar por depresiones de adaptación.
“Ahora que ella ha visto la diferencia ya ni piensa en regresar”, me comentó. En Guadalajara su amiga puede caminar por la calle sin temor de que le pase algo realmente malo, ha encontrado tranquilidad, mientras que en El Salvador ya no se puede transitar y quien lo hace es bajo su propio riesgo. Un ejemplo de la gravedad son las tiendas que están protegidas por guardias de seguridad que tienen armas largas para defender a los locatarios de los ladrones.
Los salvadoreños saben que hay zonas de México en donde la situación es muy parecida a la de su país, sin embargo, tienen otras opciones para poder desarrollarse como seres humanos. “El problema es que en mi país tal vez no haya ningún lugar que te ofrezca tranquilidad”, me dijo mi estimada Georgi.
Las mujeres en El Salvador caminan en la calle volteando sobre su hombro para evitar que alguien las siga, porque pueden ser asaltadas y violadas. La situación es cada vez más hostil y eso intimida, asusta, por lo que prefieren arriesgarse a cruzar a México, quizá algunos con la esperanza de vivir el sueño americano o simplemente encontrar un buen lugar en nuestro país.
Los salvadoreños que han visitado México ven un lugar más seguro y amigable que su país, pese a la “guerra contra el narcotráfico” que ha dejado más de 30 mil muertos. “En el caso de los compatriotas que se fueron, aún a sabiendas de que los podían secuestrar, creo que los empujó el poder tener una mayor calidad de vida, más oportunidades... y una gran necesidad, sin duda”, me comentó al teléfono.
http://www.uniradioinforma.com/columnas/columna194.html
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