domingo, 31 de octubre de 2010

Granada: musulmana, católica y gitana

José Israel Ibarra González / el mexicano

GRANADA.-A nadie sorprende que el escritor estadounidense Washington Irving haya quedado enamorado de Granada, y de su corazón La Alhambra, escribiendo una de sus obras más famosas: “Cuentos de La Alhambra”.
Esta ciudad de Andalucía, ubicada al Sur de España, es mágica; entrar en sus calles es recordar el apogeo del Islam, antes de que el tristemente célebre y último rey moro, Boabdil “El Desdichado”, hiciera una mala egociación con los Reyes Católicos y perdiera su reino musulmán.
Para empezar a ambientarse es recomendable entrar al mercadillo árabe ubicado a tres cuadras de la Catedral de Granada, por la Gran Vía de Colón, donde encontrará las tradicionales “babuchas” árabes, los cojines de impresionantes diseños, las “shishas” para fumar, además de los crótalos, los velos y las fajillas para danza árabe, y, por su puesto, las espadas, los candelabros y cientos de diseños de ajedrez de “moros contra cristianos”.
Antes de ingresar a la Catedral, hay que llegar a la Capilla Real, donde están las tumbas de los Reyes Católicos. El bajar por las estrechas escaleras de la construcción gótica, que iniciara Enrique Egas en 1505, es una experiencia única, así como contemplar el altar de oro que se erige al frente de las figuras talladas a imagen y semejanza de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla.
Después hay que entrar a la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Encarnación de Granada, sede de la arquidiócesis de la ciudad, cuya construcción comenzó en 1518 en el centro de la antigua medina musulmana.
Al finalizar la calle está el monumento de Isabel “La Católica” y Cristobal Colón; cabe mencionar que fue en 1492, el mismo año del descubrimiento de América, cuando sacaron a los moros de España, quienes habían permanecido desde el 711.
Después puede contratar algún guía para recorrer las bellas calles del “Albaicin”, un barrio de origen “andalusí” cuyas viviendas obedecen a la arquitectura musulmana, con interesantes placetas y miradores que permiten admirar a La Alhambra en toda su arquitectura exterior.
Después están las cuevas de Sacromonte, zona de gitanos, donde encontrará tabernas y el tablado fl amenco en su más pura expresión.
Es importante señalar que los gitanos han hecho de esta variedad de música española un bastión de identidad; en su canto con mezcla de calé y de castellano puede escucharse su histórico sufrimiento, al igual que puede observarse cómo las mujeres lloran a través de su cuerpo al bailar. Un lugar donde encontrará un espectáculo en un ambiente 100 por ciento gitano es el Eshavira Club, la dirección es calle Postigo de la Cuna No. 2.
Para visitar La Alhambra (Fortaleza roja), que alojaba al monarca y a la corte del reino nazarí de Granada, es necesario prepararse para 5 ó 6 horas de caminar a través de los Palacios Nazaríes, constituidos por el Palacio Comares y el Palacio de los Leones, donde se encuentran los patios de los mismos nombres, además de las salas de los Abencerrajes, de los Reyes y de las Dos Hermanas.
La riqueza de la arquitectura “andalusí” le empalagará los ojos, debido a su basto detalle. Como podrá observarlo en todos los rincones, incluido El Partal, que corresponde a la zona de las viviendas de los criados de Palacio, pero que es igualmente hermoso con sus fuentes y piletas construidas con una ingeniería muy adelantada para su época.
Además hay que visitar los suntuosos baños árabes, donde los musulmanes cumplían con esta obligación religiosa. Y también es necesario pasar por el Palacio de Carlos V, aunque contraste con el resto de la arquitectura mora, ya que es de una tradición grecorromana.
La Torre de los Siete Suelos, el Secano y el Convento de San Francisco, tampoco se los puede perder, y para fi nalizar el día vale la pena vagar por los jardines de El Generalife, villa que fue utilizada por los reyes musulmanes como lugar de descanso.

Del 20 al 22 de marzo de 2010

http://ed.grandiarioregional.com/impreso/Tijuana/093010/30-09-2010%20TIJ_06E.pdf